Si hay alguna cosa en la vida que haga vibrar a un ser humano es el amor. El amor en todas sus expresiones.
Pero definirlo es un acto de solo incoherencia, hoy solo quiero hablar de este proceso que acabamos de terminar y por eso lo escribo y lo inmortalizo aquí pensando solo en ti, Alejandra.
Si bien hemos decidido olvidarnos acudiendo a diversas maneras, siento que no todo está dicho de mi lado. Es un adiós, un adiós lleno de mucho dolor y humillación que como bien lo sabemos nos llevó a nuestros extremos más oscuros.
Nunca pudimos manejar la rivalidad de tu individualidad y mi ego, dos particularidades muy fuertes que se hicieron más profundas con el pasar del tiempo.
Agradezco cada momento donde me hiciste vibrar, al ver tus ojos, besar tus labios, sentía que el corazón se me iba a salir disparado, cuando me hacías sentir la mujer más orgullosa del mundo al tenerte a mi lado y enamorada de mi.
Agradezco también que me hayas hecho vibrar muy mal, entrando en profundo desespero y sin poder siquiera contener las lágrimas, sin importar el tiempo ni el lugar. Un profundo vibrar desde dentro, gracias por hacerme sentir viva, porque siento, porque duele, porque pierdo.
Me dijiste hace unos días que no sabía perder, y tienes razón, no sé perder, no me gusta perder y me ha costado mucho justo por esa misma razón. Porque no supe perderte y menos cuando se trata de perderte ya perdida.
No sé si merecía esa muerte lenta que me diste cada día, pero si algo le debía a la vida creo que le he pagado todo y me sale a deber por si en algo llego a faltar luego.
Gracias por esos ojos maravillosos mirándome con amor, con orgullo. Gracias por reirte de tonterías, por abrir y conocer mi particular mundo, por enseñarme tantas cosas de mí, desde allá en tu propia orilla y que yo con este maldito orgullo y ego no quise escuchar ni entender.
Perdón por tantas malas palabras llenas de odio y mal dichas, en un cúmulo de los peores poderes empoderados en mí, perdón por no querer arreglarlo, por sentir que estaba ya todo perdido. Perdón por rendirme.
Te quiero con este querer que no supo como amarte, que tiene que reconstruirse para aprehender, para reformarse.
Te quiero como para querer verte tan feliz, tan tú, asi no sea a mi lado.
"Estos ojos no lloran más por ti"
Pero definirlo es un acto de solo incoherencia, hoy solo quiero hablar de este proceso que acabamos de terminar y por eso lo escribo y lo inmortalizo aquí pensando solo en ti, Alejandra.
Si bien hemos decidido olvidarnos acudiendo a diversas maneras, siento que no todo está dicho de mi lado. Es un adiós, un adiós lleno de mucho dolor y humillación que como bien lo sabemos nos llevó a nuestros extremos más oscuros.
Nunca pudimos manejar la rivalidad de tu individualidad y mi ego, dos particularidades muy fuertes que se hicieron más profundas con el pasar del tiempo.
Agradezco cada momento donde me hiciste vibrar, al ver tus ojos, besar tus labios, sentía que el corazón se me iba a salir disparado, cuando me hacías sentir la mujer más orgullosa del mundo al tenerte a mi lado y enamorada de mi.
Agradezco también que me hayas hecho vibrar muy mal, entrando en profundo desespero y sin poder siquiera contener las lágrimas, sin importar el tiempo ni el lugar. Un profundo vibrar desde dentro, gracias por hacerme sentir viva, porque siento, porque duele, porque pierdo.
Me dijiste hace unos días que no sabía perder, y tienes razón, no sé perder, no me gusta perder y me ha costado mucho justo por esa misma razón. Porque no supe perderte y menos cuando se trata de perderte ya perdida.
No sé si merecía esa muerte lenta que me diste cada día, pero si algo le debía a la vida creo que le he pagado todo y me sale a deber por si en algo llego a faltar luego.
Gracias por esos ojos maravillosos mirándome con amor, con orgullo. Gracias por reirte de tonterías, por abrir y conocer mi particular mundo, por enseñarme tantas cosas de mí, desde allá en tu propia orilla y que yo con este maldito orgullo y ego no quise escuchar ni entender.
Perdón por tantas malas palabras llenas de odio y mal dichas, en un cúmulo de los peores poderes empoderados en mí, perdón por no querer arreglarlo, por sentir que estaba ya todo perdido. Perdón por rendirme.
Te quiero con este querer que no supo como amarte, que tiene que reconstruirse para aprehender, para reformarse.
Te quiero como para querer verte tan feliz, tan tú, asi no sea a mi lado.
"Estos ojos no lloran más por ti"
No hay comentarios:
Publicar un comentario